5 grandes inventos
La penicilina o el primer antibiótico (1928)
El
arma más destructiva de todos los tiempos contra las bacterias fue
descubierta por casualidad por Alexander Fleming. Un descuido suyo hizo
que un recipiente con un cultivo de bacterias quedase desprotegido. Unos
días después comprobó que al recipiente habían caído unas motas de moho
que habían exterminado sin piedad a sus bacterias. Sus posteriores
estudios le llevaron a crear el primer antibiótico. En 1945 le fue
concedido el Premio Nobel de Medicina.
La Bombilla (1879)
Thomas
Edison era un hombre paciente y voluntarioso. Estas dos cualidades le
ayudaron a repetir y repetir ensayos y experimentos hasta que alcanzó su
objetivo. Fue quien inventó la bombilla. Y es que se cuenta que utilizó
más de 6.000 filamentos diferentes hasta que por fin descubrió uno que
perduró en el tiempo: Un cordón de algodón carbonizado que mantuvo una
bombilla encendida durante algo más de 40 horas. El mismo utilizó una
bomba para hacer el vacío antes del sellado de la bombilla.
La Vacuna (1796)
El
inglés Edward Jenner inoculó a un niño linfas de viruela de las vacas.
Era solo un médico de provincias sin grandes laboratorios ni
conocimientos a su disposición. Aunque poseía dos armas grandiosas:
ingenio e intuición. Tras varias semanas repitió el proceso, pero esta
vez la viruela fue extraída de pústula humana. ¿Cuál fue el resultado?
El niño no padeció una de las enfermedades más comunes en su entorno,
lleno de ganaderos. Sin adivinar su alcance Jenner inventó algo que ha
evitado millones de muertes.
El Ábaco
Año 190. El uso del ábaco, con las cuentas en hileras
contiguas, fue documentado por primera vez en la Dinastía Han en China
en el año 190, pero la palabra fue usada mucho antes para referirse a
otros instrumentos de cálculo. “Abaco” deriva del hebreo ibeq, que
significa “borrar el polvo”, o del griego abax, que significa “tablero
cubierto con polvo”, lo cual se refiere los primeros artefactos usados
por los babilonios [quienes los construían con arcilla]. La versión
china fue la forma más rápida de hacer sumas por siglos y, en las manos
correctas, puede aún superar a las calculadoras electrónicas.
El automóvil (1885)
Su
invención se remonta al momento en que Karl Benz creó un triciclo con
motor de gasolina y tracción trasera. Pero no fue hasta la invención de
la producción en cadena, con Henry Ford, en 1908, cuando el ingenio se
lanzó a la conquista del mundo y del futuro.



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